Hola, buenos días.

Mi nombre es José Luis González, rondando actualmente los 60 años de edad, casado, con dos hijos y de profesión empresario, teniendo a mi cargo 42 familias. Hasta la edad de 50 años, y referente a la salud todo ha sido, un camino de rosas. Pero es a partir de ese momento cuando dan comienzo una serie de problemas encadenados uno tras otro, que le dan a mi vida un cambio radical, igual en lo familiar, en lo laboral y también en lo social.

Todo ello me llevó a tener una apatía y desgana hacia todo, que cuando llegaba la hora de levantarse para dar comienzo las tareas cotidianas era un sacrificio terrible ya que el mundo se me venia encima debido a los dolores.

Pues bien:

Todos os preguntaréis ¿Y qué se le ocurre a éste hombre para poder llegar a esos extremos? La respuesta es sencilla pero larga a la vez. Os comento uno a uno los problemas que padezco, así como la solución por parte de nuestra seguridad social.

Hipertiroidismo derecho tratado con intervención quirúrgica. Diabetes Mellitas tipo II. Hipertensión arterial. Hiperlipemia. Ventrículo izquierdo hipertréfico. Tumor de próstata benigno tratado con braquiterapia, aquí me gustaría comentaros que la braquiterapia es una técnica no invasiva aplicada mediante una sesión de tres horas de duración, sobre la próstata con una hospitalización de 24 horas, y una pequeña sedación, nunca anestesia general. Quedaros los hombres con esta palabra Braquiterapia porque a partir de cierta edad no nos salvamos, y seguimos que aun queda. Neumonía derecha con EPDC leve. Hiperostosis vertebral. Dorsalgia derecha. Escoliosis dorsal y lumbar. Cifosis dorsal. Lordosis lumbar. Ciatalgia. Cervicalgia. Calcificación de hombros, y por ultimo de momento y hasta el día de hoy Parálisis Facial.

Como observareis aquel camino de rosas, ha quedado en un camino de espinas, y digo un camino de espinas porque a parte de convivir con estos problemas, hay que intentar darles solución, pero como bien sabéis, la Seguridad Social no tiene otros remedios que las intervenciones quirúrgicas ó fármacos, no piensan, no tienen tiempo o no quieren pensar en otras posibles soluciones.

Pues bien:

Como no queda otra solución, allá vamos con la partida de medicamentos con toma diaria: Zomarist 2 comprimidos, Diamicron 2 comprimidos, Manidon 1 comprimido, Liplat 1 comprimido, Orfidal 1 comprimido, Adiro 1 comprimido, Coaprovel 1 comprimido. Total 9 comprimidos/día por 365 días/año hacen un total de 3285 comprimidos/año y si seguimos multiplicando por casi 10 años de toma, son 32850, señores ésta es una cifra escalofriante y abrumadora, parece que hablamos de euros ó dólares, en vez de una pastillería. No quiero pensar en la intoxicación de mi cuerpo.

Pues bien, ésta ha sido una pequeña exposición del motivo, por el cual hoy me encuentro hablando en esta Clínica Odontológica Bioenergética de la Dra. Amelia de la Ballina en Villaviciosa, Asturias.

Y todo ha comenzado en conversaciones con una gran mujer llamada Flor que regenta una no menos gran Confitería en la c/Asturias de Gijón, Confitería La Fe, vaya pasteles, y que bombones, os recomiendo en vuestro viaje a Gijón no faltar hacerle una visita, seguro que me lo agradecéis. Esta gran mujer se encontraba con la vida deshecha debido a sus dolores y que se veía inválida en poco tiempo, en plena juventud. Pero ha tenido la suerte de llegar a la Dra. Amelia de la Ballina. Y estas conversaciones han llevado a que yo hoy me encuentre aquí, cada vez que nos veíamos siempre tratábamos el mismo tema, José Luis debes hacer una consulta pues a mi me ha ido muy bien, a los 15 días de tratamiento ya me fui a un viaje a Paris y no veas que felicidad, no había dolores deseaba que amaneciera para ir a pasear, en una palabra me comía el mundo, algo impensable desde hacia tiempo.

Con estos ánimos y mis dolores de espalda, lumbago y un largo etc. ya comentado no ha quedado otro remedio que acudir. Una vez allí me encuentro una Clínica prácticamente del siglo XXII no ya al máximo estilo europeo, sino estilo americano. Una primera observación fue al recibirme, obligatoriamente debes colocarte unas protecciones plásticas encima de el calzado, al fijarme en este detalle, dije: esto funciona y Flor no me mintió.

  Al ser recibido y atendido por el personal auxiliar, les valoro en una escala de 1 a 10, en un 9, su profesionalidad, así como su carácter afable, hace que te encuentres con una compañía muy agradable, que siempre es buscada, pero no encontrada, sobre todo en las cosas de enfermedades.

Pasado a la consulta de la Dra. Amelia de la Ballina, una vez cubierto todo el historial correspondiente, dan comienzo las pruebas; consistentes en radiografías bucales, fuerza en los brazos, un estudio a través de los pies  y la prueba de los algodones. Lo primero que se encuentra la Dra. es una boca con la ausencia de 16 piezas, suplidas por 2 esqueléticos y una muela a punto de perderse, y con el agravante que era el enganche de un esquelético.

Tras unas largas y complicadas 3 horas de trabajo de endodoncia, logra recuperarla.

  A partir de entonces viene la prueba de los algodones, consiste en la colación de dos algodones entre los dos maxilares. No se como explicarlo porque para mí ha sido una prueba clave. Con ellos tenia fuerza en el brazo derecho y sin ellos no.

Con ellos caminaba recto por el pasillo y muy ligero y sin ellos no. En ese momento quien ha dicho: esto funciona ha sido la Dra. Amelia y su auxiliar Ana.
Es entonces cuando doy comienzo a las medidas y pruebas para colocar un Reprogramador Ocluso Postural (yo le llamo la batería) y que al cabo de unos días es introducido en mi boca. Desde ese momento y al cabo de 10 minutos que me fui de la Clínica, os juro que me dedique a caminar por Villaviciosa durante ½ hora, y no sentí el mínimo cansancio, ni dolor.

El siguiente paso ha sido la prueba de los alimentos, colocando la palma de la mano sobre cientos de tubitos de cristal, conteniendo en su interior alimentos. Se llega a una zona, en la que vuelvo a quedar sin fuerza, demostrando que el trigo, leche y la soja así como sus derivados, no son convenientes para mi salud (si la prueba de los algodones ha sido clave, que queréis que os diga de ésta).

Bien: no quiero caer de pesado.

Solo comentaros que de éstos hechos han transcurrido 15 días y hoy me levanto, tengo ganas de vivir, trabajo con afición, camino, hago vida social y un largo etc de cosas, que hace años y años no hacia, y todo ello sin toma de medicamentos.

Resumiendo: que la Dra. Amelia y su equipo me han vuelto a los 40/45 años.

  Sinceramente: Amelia y equipo auxiliar muchas gracias y desearos de todo corazón lo mejor para vosotras y vuestras familias.