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“Alimentación y salud”: come sano, vivirás más y mejor

La relación de la alimentación con la salud es conocida desde la época de Hipócrates (460-370 A.C. ) fundador del primer sistema médico y considerado, por tanto, el padre de la medicina, que hace 25 siglos mencionaba a sus discípulos: “Deja que la comida sea tu medicina y la medicina, tu comida”.

¿Pero cual es la alimentación adecuada?. Esta es la pregunta obligada que se hacen muchas personas preocupadas por mejorar su salud mejorando su alimentación.

Hoy en día nos alimentamos de precocinados, congelados, ultracongelados y conservas que contienen aditivos alimentarios: antioxidantes conservantes, colorantes, aromatizantes, edulcorantes, emulsionantes, espesantes, potenciadores del sabor ( saborizantes), que forman parte de los ingredientes habituales de cualquier alimento prefabricado y precocinado.

La TV, con sus anuncios apetitosos, dirige nuestra alimentación y la de nuestra familia, entrando en una forma de comer monótona y aburrida, que no posee nada más que ingredientes que favorecen la dependencia y nos incitan a comer más y más de lo mismo.

Estas son algunas de las razones que hacen que con el progreso y las prisas de una vida  cada vez más agitada, nos ocupemos cada vez menos de la esencia de nuestra alimentación y vayamos a lo fácil sin pensar que la alimentación es el origen de casi todas las enfermedades del siglo XXI, entre las que se encuentran las intolerancias, alergias e histaminosis alimentarias.

Sería lógico pensar que la nutrición que deriva de la alimentación no debe estar guiada por apetencias y gustos culinarios, sino que la nutrición va dirigida a los órganos, tejidos y, como consecuencia, a la esencia de los mismos, que es la célula. Por tanto, la nutrición debe cubrir las necesidades celulares de principios inmediatos: carbohidratos, ácidos grasos y proteínas; vitaminas y minerales, oligoelementos y biocatalizadores; así como de agua, ya que es el componente mayoritario de nuestro cuerpo.

Por mil razones, que no vamos a enumerar, nos alejamos de la cocina olvidando el papel energético que tiene todo el proceso: ir a la compra, conocer  la composición en cantidad y calidad de los alimentos, realizar los preparativos previos de los alimentos para cocinarlos y ser mucho más conscientes de lo que comemos. Debemos simplificar la comida, es decir, ir a la esencia de los alimentos que componen el menú diario, cocinando nuestra propia comida.

Para obtener una dieta equilibrada, nutritiva y saludable, ésta debe tener, básicamente, un alto contenido de hortalizas, ricas en micronutrientes (vitaminas y minerales), así como en fibra y sustancias antioxidantes que disminuyen el riesgo de padecer múltiples enfermedades. Acompañando a las hortalizas deben ir las frutas y el agua.

Las proteínas pueden obtenerse de las legumbres, la soja, los piñones, las nueces, el pescado, la carne, etc…

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